Ropa de Campo

Lana con rayas gris y azul para chaqueta de jinete

Un tejido selecto es el punto de partida, el paso firme para conseguir esa prenda que tanto deseas. En el taller de Ropa de Campo guardamos una extensa variedad de telas excepcionales, cautivadoras; telas realizadas por firmas que en muchos casos ostentan una maestría alcanzada durante generaciones de labor artesanal.

Sea una chaqueta cruzada, un traje goyesco para amazona, un marsellés, un traje a la vaquera, una chaqueta abierta con chalequillo, o incluso un modesto fajín, la clave del éxito, el secreto de la elegancia y la garantía del confort empiezan siempre por el material, el tejido.

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El mundo del tejido

Desde que empecé en esta profesión, para mí siempre ha sido fundamental el conocimiento de las telas. Me di cuenta de que si querías hacer una prenda y conseguir que tuviera un movimiento determinado y unas características concretas, no bastaba con un buen corte y un patronaje depurado. Ante todo debes saber con claridad meridiana lo que esperas del tejido. Por ello lo esencial, antes de poner siquiera sobre la mesa el papel del patrón, es elegir la tela más idónea según sus cualidades mecánicas y su capacidad de respuesta. La belleza, imprescindible por supuesto, vendrá después. Si te atrae mucho un tejido pero no lo conoces a la perfección y no sabes qué características tiene, ni para qué puede servir, el que sea más o menos bonito no conseguirá el resultado apetecido por el cliente. La primacía la tienen el confort, la adaptación. Su respuesta.

Lanas de primera calidad para traje de jinete y amazona

Después de meditarlo profundamente, me dediqué durante casi dos años a visitar fábricas de tejidos. Yo entraba a la misma hora que los operarios, y salía igual que ellos a la hora del cierre. En esas jornadas iba aprendiendo de todo el mundo, desde el jefe de producción hasta el que estaba en los telares y el que manejaba la hilatura. Mi jornada en las fábricas consistía en deambular de un sitio a otro, interrogando a cualquiera que estuviese haciendo algo fascinante, ¡y todo me lo parecía! Era un grandísimo privilegio contar con la paciente y desinteresada colaboración de aquellos profesionales, que poco a poco me fueron enseñando qué le ocurre a una madeja de hilo desde que llega en cajas por la entrada de mercancías hasta que sale del telar, transformada en tejido.

Aprendí que la pura lana peinada procedía de tratar la hilatura con parafina. Aprendí que la lana de fibra corta y la lana de fibra larga, aun siendo la misma lana en esencia, generaban tejidos completamente distintos. Aprendí que el movimiento de una tela y su capacidad envolvente provenían de la forma en que dicha tela se había elaborado; por ejemplo una sarga reaccionaba de manera muy distinta a una plana hecha con idéntica materia prima. Aprendí que haciendo pasar la tela durante horas por unos rodillos con cardos se arañaba las fibras sin romperlas, confiriendo al tejido una suave y acariciadora pelusa que de ninguna otra forma se podía conseguir.

Tejido selecto de lana de estambre

Uno de mis personajes favoritos en aquellas ilusionadas averiguaciones fue siempre el patriarca de la firma. El fundador, o continuador de la saga, que ya jubilado seguía yendo a la fábrica porque era la pasión de su vida, y que, como un alto cargo honorífico, acudía, por así decirlo, en calidad de testigo: desde arriba en las oficinas observaba lo que se estaba haciendo con telares ya modernos, pero las decisiones las tomaban sus hijos, o sus nietos, o los profesionales que le habían sucedido en la dirección.

Estas personas eran enciclopedias andantes, verdaderas eminencias de la industria textil, y yo me sentaba con ellos y les escuchaba durante horas. Te trasladaban al pasado contándote anécdotas, avances, recursos, inventos, desafíos, y te mostraban en un deslumbrante panorama cómo se había llegado a aquello, cómo había sido la evolución desde más de medio siglo atrás hasta lo que se estaba viviendo y haciendo entonces en la fábrica. La voz de la experiencia, el saber de aquellas personas, aquellas personalidades debería decir, fue para mí un invaluable y gratísimo tesoro de enseñanzas.

Profundizar en los tejidos y sus características me capacitaba para concebir la prenda que iba a diseñar, y para conocer de antemano la respuesta de esa prenda cuando la llevase la persona. Una amazona o un jinete vistiendo prendas a la medida, de buen corte y hechas con telas de primera calidad, emanan elegancia, distinción, naturalidad, agrado. En definitiva, una felicidad que se transmite.

Tejidos para falda y chaqueta de amazona

Para mí es un requisito esencial que el tejido provenga de fibras naturales, y que transpire, algo muy importante. Dependiendo de su grado de abatanamiento o densidad, una tela podrá transpirar más o menos, pero es indudable que cualquier fibra natural transpirará cuando se necesite, y conservará el calor también en los casos en que sea necesario.

Siempre he apostado en mis diseños por las materias nobles: las puras lanas, los puros algodones, el puro lino, o las mezclas entre ellos, todas naturales. Si en algunos casos ha sido necesaria la presencia de un poco de poliéster, lo he admitido porque hay mezclas de lana (o cualquier otro tejido natural) y poliéster que están verdaderamente conseguidas, aunque yo en todo momento me inclino por las fibras naturales, en especial para las creaciones a las que me dedico actualmente. Me arrebatan un buen estambre, un buen terciopelo, una primorosa plana de lana. En las prendas más veraniegas, me roban el corazón un buen hilo de algodón, una lana fría, un lino de primera clase.

Tejido de lana para traje de amazona

Ha habido una serie de marcas, a algunos de cuyos artífices pude conocer personalmente, que me han enamorado: Textil Riba, Tamburini, Ibars Balañá, y las mejores firmas alemanas de terciopelo. En general, la lanería clásica de Barcelona y Béjar fueron y son realmente excepcionales, admiradas en el mundo entero. Aquellas marcas vendían sus productos a las mejores sastrerías de París, Viena, Hamburgo, Milán, Nueva York, y, el pináculo del oficio, la célebre Savile Row en Londres. Son fabricantes que han hecho historia, y, aunque muchos hayan desaparecido, aún existen «yacimientos» de sus telas por los sitios más diversos, reposando en la penumbra de las estanterías.

Me enorgullezco de atesorar muchos cabos de aquellos tejidos impecables, que siempre he buscado con pasión, primero para mi colección privada y luego para emplearlos en mis diseños. He tenido la gran suerte de contar con extraordinarios cómplices: anticuarios, comerciantes, representantes, incluso los mismos laneros, me ayudaron a conseguir estos tesoros, a veces de reducida extensión pero valiosísimos, que los clientes de Ropa de Campo aprecian tanto como yo. Y aunque se trate de piezas cortas que sólo alcanzan para hacer una chaquetilla o dos, siempre las realizo con un recuerdo cariñoso y reverencial para aquellos maestros que me aportaron el caudal de su sabiduría.

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Maniqui con traje de corto para jinete

Las protagonistas

Nuestra sección de tejidos «gran reserva» alberga piezas maravillosas que fueron creadas hace décadas por firmas de renombre mítico: Bombardó, Textil Riba, Miguel Alemany, Ibars Balañá, Tamburini… Marcas siempre muy estimadas por los sastres londinenses de Savile Row, considerados los mejores del mundo.

Gracias al cuidado extremo en su almacenamiento, se conservan como nuevas, con toda su belleza intacta. Aunque parezca increíble, tejidos realizados hace más de cincuenta años mantienen hoy día la suprema calidad de cuando salieron del telar para ser enrollados en lomos.

Amazonas y jinetes vestidos por Ropa de Campo llevan prendas elaboradas con estas inigualables creaciones.

Una primorosa lana de Tamburini, perfecta para prendas de amazona y jinete
Maniqui con chaqueta cruzada vaquera para jinete

Son tan fiables y duraderos los tejidos de primera calidad, que esta chaqueta entregada a un cliente el año 2022 se hizo con una tela fabricada hace más de sesenta años.

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...y los forros

La forrería es otro elemento crucial para mí. Un forro debe estar hecho de tejidos naturales obviamente, para que pueda transpirar, tal como el tejido de encima. Además, debe proporcionar confort y suavidad, atractivos que sólo los tejidos naturales alcanzan en su máximo nivel, ya sean de origen vegetal o animal (la seda).

La forrería con estilo de fantasía es también un valor añadido a la prenda, que le confiere elegancia, exquisitez. Algo que aprecian por igual amazonas y jinetes.

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Bocamanga de marselles en espiga de lana
Cabeza de caballo dibujada a lápiz
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